08 enero, 2006

Miguelito

Sábado por la mañana, hora perfecta para hacer nada. O para hacer mucho con alguien a quien a uno le provoca ver. Y eso fue lo que hice ayer: encontrarme con una amiga a la que me provocaba ver. Teníamos varios "puntos en la agenda". Y luego del café, del almuerzo y de la tertulia increible, tras haber hablado del egoismo humano, el errantismo gitano y la calma budéica que me hace llevar todo con absoluta calma y bastante ligereza, tras oir de chismes propios y ajenos, decidimos irnos a tomar fotos de Caracas para un amigo en común.

Caminando por la calle íbamos hablando de otro chisme... y al lado mío empezó a caminar otra amiga que iba acompañada de su novio, casi esposo. Bueno, eso es un tema que vale la pena ser explicado: en otra ocasión... como decía el autor de "La historia sin fin".

Y ante la pregunta de qué iban a hacer, me comentó D "no, bueno, estábamos aquí tomándonos algo porque estuvimos viendo unas cortinas para la casa, a ver a qué precios estaban, nos fuimos a un cyber luego y decidimos tomarnos algo antes de irnos otra vez a la casa a terminar de pintar y ver si logramos sacar a un visitante que tenemos..."

Imaginándome cualquier alimaña dificil de atrapar, lo primero que se me vino a la mente fue un "no me digas que tienen un murciélago!!!" Y ella meneó su cabeza y dijo "un ratón... Miguelito..."

Al instante solté la carcajada... ponerle nombre al huesped inoportuno que se tiene en casa casi a juro es, por decir lo menos, hilarante. Pero mientras ella me hablaba de las peripecias de Miguelito en el apartamento, las posibles formas en que entró y los planes de acción a seguir para exterminar al ratoncito, por mi cabeza se vinieron un flash de recuerdo de nombres puestos a cosas que no tienen por qué tener nombre...

Mi amiga A tenía un carro que lo llamaba "el Malpa". Ante la pregunta de por qué el nombre, ella siempre respondía "es que como yo lo dejo mal parado... con la colita afuera... Pero alguien me dijo que podía interpretarse como que me gritaban "mal parida" por dejar el carro mal parado... entonces lo dejé así y que cada quien entienda cómo lo interpreta".

Ahora A tuvo que cambiar de auto porque Malpa la tenía en la ruina con los repuestos y tras mucho buscar, consiguió un modelito a su entera satisfacción en color verde. Cuando me lo mostró en fotos, lo primero que me dije al verlo fue "se me parece a los lentes..." y le dije "Chama! El avispón verde"... Adivinen cómo se llama el carro? Claaaaaaro!!! "El avispón verde". Pero ese título lo lleva entre ella y yo, el resto del mundo lo conoce por otro nombre que le puso el novio de A al carro cuando lo vió. Y no me lo pregunten porque no me acuerdo. Para mí sólo es lógico el de "El avispón verde".

M, otra amiga mía, llamó Honorio a su carro. Razón? "Ninguna, me gusto y se lo puse!" Y bueno, a ella se le pareció a un Honorio su carrito...

Tengo un amigo que llama a su Volkswagen "Margot"... en honor a la placa, que le recuerda ese nombre de mujer "si la miras desde lo lejos"... Viva L y su locura creativa!

Mi amigo R llama a su computador "el tarro" y mi amigo L, el mismo de "Margot", llama al suyo "el pote". Pero mi amiga V llama a su computador (en Venezuela es "computadora"... en femenino...) "la lagarta". Y dice que la de mi amiga A es "la caimana"... porque A tenía un problema antes con su computador y se "comía" toda la informacion... Y la de V era tan lenta que parecía "lagarto al sol", entonces por eso los nombres. Ahora, no sé por qué R llama a su computdor "el tarro" y L al suyo "el pote"... he de preguntar.

En mi casa, si hablas de "Barbarito"estás hablando del agaporny que tiene mi hermana. Y si hablas de "la catira", no soy yo, sino el perico macho que resultó gay y que acompaña a "Ramoncito"... el perquito más viejo de la casa... y también es gay.

Mi hermana llama a su llavero "Choncho"... y es un caballito regordete. Mi tía bautizó a su aspiradora "Sputnik" y en la casa de R, el novio de mi hermana, llaman a su aspiradora "Arturito" en honor a la apariencia del artefacto que recuerda a la del héroe mecánico de "La Guerra de las galaxias"

Me pongo a analizar mi "anónima" existencia y veo que, ante la falta de nombres entre mis pertenencias cotidianas, no puedo sino inferir que, para todos mis amigos, esas cosas que tienen nombre ocupan un lugar importante en su corazoncito... es decir, les tienen un cariño especial.

Así las cosas, me pregunto cuántos por ahí no le ponen nombres a sus objetos de la cotidianidad con los que más se encariñan. Porque este de los apodos para las cosas me parece harto jocoso... aunque puedo decir que he contribuido con el fenómeno, eso de "bautizar" cosas es un fenómeno al que no le logro entender la lógica.

Alguien por ahí le pone apodos a sus cosas? Me explica si lo hace por cariño o por simplificarse la vida en el complejo mundo de "recordar cómo se llama tal cosa"? O acaso el apodo surge por una repetición de eventos o un amigo que le dijo "ay, pero ese bichito se me parece a un.... "?

Porque lo que soy yo, con tantos nombres de amigos, fechas de cumpleaños que no tengo porque se me perdieron en la mudanza de país, números de cédula de identidad, de teléfonos y de otras cosas, no tengo cabeza para bautizar cosas porque sería otro nombre que debo recordar!


3 Comments:

Blogger luzcaraballo Dijo...

El por qué bautizo los objetos es una pregunta difícil. El único carro que he tenido se llamaba Lorenzo y todas mis computadoras han sido bautizados (la última se llama guanábana). Ni mi lavadora, ni mi aspiradora, ni ninguna otra de mis pocas pertenencias tiene nombre.
Quizás tiene que ver con los afectos que uno siente por las cosas. Si vendo mi aspiradora o la cambio por una de otro color, me importa un rábano. En cambio a mi computadora la amo con locura (y se lo digo con frecuencia). Claro que si pienso en el ratón Miguelito, mi teoría de los afectos se va al cuerno.
Tal vez tenga que ver con un estado espiritual muy poco evolucionado, en el que los ciudadanos bautizadores nos aferramos tanto a los objetos materiales que los valoramos más de lo que merecen, menospreciando así las verdades trascendentales del Universo.
Probablemente estemos tratando de suplir carencias afectivas o tratamos de agredir a alguna persona a la que el asunto le molesta (la última es la explicación más Freudiana que se me ocurrió).
Tal vez es ocio puro y simple y recordar aún más nombres es una extraña manera de pasarla bien.
En todo caso, parece que la cosa no es ni buena, ni mala, sino todo lo contrario.

12:49 a. m.  
Blogger DINOBAT Dijo...

Mi camioneta se llama "La Famosita", al doctor del manicomio le digo "El Mimoso" y tarrito de pastillas se llama "Silfredo"....saludos,


JD

2:04 p. m.  
Blogger Laura Dijo...

Apoditos de mis amigos con pseudónimos...

Luz Caraballo: lindo pseudónimo el tuyo! Precioso el apodito de tu "tarro"... sí, me había leído ese post tuyo y me reí muchísimo. No me imagino lo que sería explicar esa fruta a los santiaguinos...

Lo de los afectos que sentimos por las cosas es la única respuesta lógica que consigo. A Miguelito, seguramente, tras tanto comer periódico y hacer ruiditos, algo de cariño le agarraron y por eso lo bautizaron.

Evolucionado, involucionado...creo que, por lo general, sabes darle el valor adecuado a las cosas que deben de tener valor. Quizás tu, como yo, le tienes un cariño particular a tu implemento de trabajo, la computadora... mientras que yo le tengo cariño a mis diccionarios y gramáticas!

Así pues, no me mandaría a buscar ninguna explicación Freudiana, sino, más bien, una del tipo simplista: es sabroso y es divertido y si hace bien al espíritu, es una cosa sana.
Saluditos!!

Dinobat Federico: Oye! lo tienes todo cubierto, ah? je,je,je,je...
Saluditos!!

Ariadna: Susanita 1, Mafalda y susanita, Ave libre (por qué no Libertad? Como la nena inquisitiva de las tiras de Quino que acompañara a la Mafalda a veces...), paraulata y para usted de contar...

Será que el ser venezolano también le da derecho a otros venezolanos a ponerle a uno tantos apodos como quieran?

11:25 p. m.  

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